El puerperio o posparto es el proceso fisiológico que comprende desde el final del parto, con la expulsión de la placenta, hasta 6 semanas posteriores a este. En la mayor parte de los casos, el puerperio de los partos eutócicos transcurre de forma fisiológica y sin complicaciones.
Etimológicamente, la palabra puerperio proviene del latín;
- "puer": niño.
- "puérpera": mujer que ha tenido un niño.
- "puerperio": periodo de tiempo posterior al parto.
Se trata de una situación nueva y, aunque deseada, desconcierta ¡es todo nuevo! No importa si ya tienes más hijos, porque siempre será una nueva experiencia con algunos rincones conocidos y otros totalmente nuevos.
La maternidad/paternidad implica el desarrollo de una serie de capacidades que no son innatas y requieren de algunas indicaciones tanto de cuidados personales como del recién nacido. Es importante tener confianza en afrontar las situaciones con éxito, dejándose llevar por la lógica, la intuición, el sentido común...¡y también el buen humor!
Nuestro objetivo es que tengáis una información útil para conseguir una buena recuperación, que conozcáis los cambios físicos y emocionales normales que tienen lugar y algunas estrategias para adaptarse de forma progresiva y saludable a los nuevos hábitos de vida.
CAMBIOS FÍSICOS NORMALES MÁS IMPORTANTES:
La involución, especialmente del aparato genital, y el establecimiento de la lactancia, son los hechos más característicos del puerperio.
Durante el puerperio sigue habiendo contracciones uterinas intermitentes (entuertos) que van haciendo el útero progresivamente más pequeño hasta volver al tamaño que tenía antes del embarazo (involución). Las contracciones también hacen que se controle la hemorragia. El sangrado después del parto (loquios) va disminuyendo a medida que el útero involuciona hasta desaparecer por completo aproximadamente al mes del parto.
Habitualmente, entre 36 y 72 horas después del parto tiene lugar la "subida de la leche", aunque a veces puede retrasarse unos días (1-7 días). Las mamas están aumentadas de tamaño, endurecidas y algunas veces dolorosas. El vaciamiento del pecho por succión del lactante mejora las molestias de la mujer, pero en ocasiones puede ser necesaria la administración de un antiinflamatorio.
- ELEVACIÓN DE LA TEMPERATURA:
De forma fisiológica puede haber un ligero aumento de la temperatura después del parto y al subir la leche. Si la fiebre es mayor de 38º pasadas las primeras 24 horas posparto, puede ser debida a una posible infección genital o mamaria y sería motivo de consulta.
El dolor perineal es más habitual si ha sido necesario realizar episiotomía durante el parto o si existe algún desgarro en el periné. Si la cicatriz de la episiotomía o del desgarro está tumefacta y edematosa en los primeros días del puerperio y la mujer tiene molestias, la aplicación de frío local puede ser beneficiosa tanto para la cicatrización como para aliviar las molestias. El dolor persistente en la cicatriz que no cede a pesar de la toma de analgésicos puede ser producido por un hematoma y es por tanto motivo de consulta con la matrona.
CAMBIOS EMOCIONALES NORMALES EN ESTA ETAPA
Los cambios en el sistema endocrino de la mujer (descenso de estrógenos y progesterona), la responsabilidad como padres y la asunción de nuevos roles, hacen del puerperio un periodo de adaptación con importantes cambios emocionales.
En la mujer, los cambios hormonales influyen en los emocionales, pero no son la única causa. Hay otros muchos factores que pueden influir: el estrés que han supuesto el embarazo y el parto, la falta de sueño, las molestias, el dolor, la incomodidad, las dudas sobre los cuidados del recién nacido, dificultades para dar el pecho, expectativas no realistas entre lo que se espera y lo que es, etc.
Desde la perspectiva psicosocial, el puerperio puede ser una experiencia difícil para las mujeres por las demandas del recién nacido, el deseo de cumplir con las funciones maternales de la mejor manera posible y por la inseguridad que a veces sentimos en este periodo acerca de la manera en que debemos cumplir con todas estas funciones.
En general, se producen cambios importantes en el plano emocional y cambios en los intereses y prioridades a corto y largo plazo. Esto es muy notable en las primeras semanas, en que la madre tiende a tener su atención centrada en el hijo o hija y difícilmente cambia su foco de atención a otros temas; las hormonas de la lactancia, oxitocina y prolactina también producen un estado de mayor atención hacia el recién nacido y desatención del resto del entorno.
En algunos casos, las mujeres pueden experimentar diversos grados de alteraciones emocionales; la más característica es la llamada tristeza postparto (maternity blues por su nombre en inglés). Ocurre en el 75% de las madres entre el 2-10 días posparto. Se caracteriza principalmente por llanto fácil; también pueden aparecer cambios en el apetito, cefaleas, sentimientos de minusvalía...
Se considera un proceso mental normal, de adaptación a la nueva situación. Es por tanto un estado emocional transitorio que mejora y desaparece en pocos días.
Si estos sentimientos en vez de mejorar persisten o se agravan es importante solicitar ayuda profesional.
¡El apoyo familiar, el descanso y una buena dieta harán que recuperes las fuerzas!
En diferentes estudios, las mujeres manifiestan que los primeros días son difíciles y que es la etapa en la que más ayuda se necesita: necesidad de recibir orientación, comprensión y apoyo.
¿Quién me puede ayudar?
En la planta de hospitalización posparto; además de los cuidados que se prestan sistemáticamente a las madres, pide ayuda siempre que lo necesites.
Tú misma (autocuidados).
Pareja y familiares cercanos.
Grupos de apoyo (debido al impacto del aislamiento social por coronavirus esta opción no está disponible actualmente).
En tu Centro de Salud la matrona es la profesional cualificada de atención a la mujer en este periodo.
Pide cita a los 2-3 días del alta hospitalaria con la matrona de tu Centro de Salud.